Notas de clase 22/11/2011


Buenas, mi nombre es Verónica González y soy publicista desde el año 1999, ahora trabajo para la revista "El arte de ser niño", y en mi último artículo de pidieron que realizara una encuesta a niños y niñas de 3 a doce años, justo ants de entrar en la E.S.O.
Al recopilar los datos pensé que si os narraba tal cual los resultados de mi investigación iba a ser un tanto aburrido y monótono, así que tras varias horas de pensar y pensar, he decidido que lo más interesante de todo es poner lo que me contestaron ellos, los niños desde su punto de vista a veces ingenuo.

Decidí empezar preguntando a los más mayores qué era lo que pensaban acerca de la publicidad, y lejos de la respuesta que me esperaba más de una 90% dieron en la diana; crear futuros consumistas.
María, una chica de doce recién cumplidos me dijo que ella apenas veía la tele, pero que cada vez que la ponía se daba cuenta de que había cientos de anuncios destinados a ellos, los más jóvenes, y que sin darse cuenta acababa comprado las marcas que allí aparecían. Sin ir más lejos, Javier, que odiaba ir de compras, terminó yendo a IKEA porque le fascinaron los anuncios de "La república independiente de mi casa"...

Más tarde, Estuve hablando con Ana, una niña de diez años que me contó que los fines de semana dedicaba al menos una tarde "para quedarse en casa con su mamá viendo las pelis que echaban en Antena tres, y que al final siempre acababan bajando a comprar coca-cola porque en los anuncios siempre aparecía y les apetecía"

Lidia me contó que no le gustaba, ella tiene 6 años, y dice que "en la tele sólo salen cosas para los niños más grandes y se aburría"... ¿Casualidad o es más fácil captar consumidores con más autonomía?

Hablando con la profe de Lidia, me decía que a medida que habían pasado los años, había estado en clases desde los seis hasta los doce años, y que en los últimos años había habido un incremento de la obesidad en los niños de mediana edad y se empezó a ver los primeros indicios de anorexia en los más mayores que, casualmente, habían empezado a coger peso anteriormente.

Edu decía que él lo quería todo, que si no se iba a quedar sin amigos porque ellos tenían todos los juguetes que salían nuevos, y que "cuando su madre no le compraba lo que pedía él se enfadaba y contestaba hasta que ella se daba por vencida".

Iñaki se autodefinía como "vaguete", porque antes de ir a hacer deporte prefería mil veces ver Disney Channel.


Personalmente creo, que la publicidad podría definirse como "mensajes subliminales" que van dirigidos para todos, aunque se aprovechan de la ingenuidad o desconocimiento de los más pequeños, ya que los ven como presas fáciles para animar a los más mayores a comprar. Además, creo que los más pequeños no son capaces de distinguir la publicidad delos programas, cosa que les incita a seguir recibiendo información.

Por otro lado, ellos no saben, no entienden o no ven que los anuncios incluyen fantasías y exageraciones que están muy lejos de la realidad, y al intentar explicarles que son mentiras, tienen por bandera el lema de "Si no veo, no creo".

Y aquí concluyo los resultados de mis investigaciones lanzando al aire una pregunta; ¿Creen ustedes que nuestros niños ven la tele por inercia?¿ O es que a veces pensamos que los podemos distraer con un buen programa?
Piénsenlo.